Hace algunos años se decía que musculación era cosa
para hombres... Las cosas cambiaron y las mujeres comenzaron a frecuentar los
mismos lugares que antes eran privilegio de los varones. No obstante todavía
perdura otra de aquellas creencias: la musculación deja a la mujer con
apariencia masculina, toda musculosa.
Esta actividad física trae beneficios tanto para hombres cuanto para mujeres y
los objetivos varían desde los estéticos hasta la preparación física deportiva.
Claro, existe diferencia de potencial de fuerza física entre hombres y mujeres.
Ellas son un promedio de 30% menos fuertes. Si comparada solamente la parte
superior del cuerpo, esta diferencia es mayor llegando, según Laubach 1976
citado por Fleck, a 55,8% de la fuerza de los hombres. Pero en la parte
inferior, la diferencia es menor y estableciendo un promedio de lo que consta en
estudios y según autores consagrados, la misma llega a 78%. El grupo muscular
con un porcentaje más cercano es el de los cuadriceps, 81%. Según Osmar de
Oliveira, una de las autoridades brasileñas en Medicina Deportiva, mientras el
peso de los músculos del hombre llega a 40% del peso total del cuerpo, el de la
mujer llega a 33%. Estos datos ratifican que en condiciones normales (sin
drogas), mismo que la mujer entrene pesado no se masculiniza, como creen o
pregonan los "del lado contrario". La diferencia hormonal es la justificativa
más evidente. Se sabe que el desarrollo de la fuerza física está asociado, en
este caso, a la hormona masculina testosterona con características anabólicas e
androgénicas. La mujer también produce testosterona, sino no lograría siquiera
ponerse de pie. La producción de esta hormona en el hombre llega a 10 Mg.
diarios y en la mujer no pasa de 0,1 Mg. La prueba de feminidad en el control
antidoping adoptado por el COI (Comité Olímpico Internacional), a partir de
1968, está basado en este dato.
A pesar de que la gran preocupación de la mayoría es con el lado estético,
Gettman y Pollock 1981, mostraron que el entrenamiento de fuerza en las mujeres
aumenta la capacidad cardiovascular, la fuerza física y adelgaza; los mismos
beneficios disfrutados por los hombres. Partiendo del sedentarismo, el
desarrollo en un programa de 8 a 20 semanas es similar en los dos sexos hasta
cierto punto, después claro, el hombre continúa ganando masa muscular mientras
en la mujer la tendencia es estabilizarse.
Una de las grandes ventajas, ampliamente aceptada por la ciencia, es la
prevención de la osteoporosis. En este sentido, la mujer, por estar más
propensa, se ve beneficiada. Otro gran beneficio está relacionado con un mejor
control y convivencia con la TPM. Varias encuestas hechas en gimnasios
demostraron que del 70 al 95% de las mujeres sufren con los síntomas de este mal
que no es un "melindre" y sí un desequilibrio hormonal propio del periodo. La
caída de los niveles de estrógeno y el aumento de la progesterona pueden, entre
otras reacciones, provocar efectos depresivos en función también del descontrol
de la serotonina, mensajeros químicos cerebrales (neurotransmisores)
responsables también por el humor.
Los ejercicios físicos, de alguna forma, para más o para menos, estimulan la
producción de hormonas anabólicas y/o substancias opiáceas como por ejemplo la
beta endorfina producida también en el cerebro en la práctica de deportes de
larga duración. Esta promueve una sensación de bienestar, euforia y relajamiento
al mismo tiempo, ayudando a combatir la depresión. Otro efecto importante es el
estímulo en la producción de la serotonina, exactamente uno de los productos,
como fue dicho antes, que puede estar siendo responsable, entre otros factores,
por la depresión. El ejercicio puede funcionar como un remedio o un antídoto.
Relatos muestran que 50% de las mujeres declaran una reducción de los efectos
nefastos de la TPM solamente con ejercicio y hoy en día la musculación está
entre las actividades con más demanda en los gimnasios. La mayoría de las
mujeres asiduas presentan una frecuencia de dos a tres veces a la semana con una
duración de una a dos horas por sesión.
Así como sucede con las corredoras, el rendimiento del entrenamiento de fuerza
es diferente también en las diversas fases del ciclo menstrual. En la
estrogénica es más productivo que en la progestogénica y muchas prefieren
entrenar con pesos mayores en la primera fase aprovechando el periodo
teóricamente favorable al anabolismo y mejora de la fuerza física. En la segunda
fase, se parte para resistencia muscular localizada o actividades aerobias como
por ejemplo el spinning. De cualquier forma, ejercicio físico en la justa medida
solamente trae ventajas, también para las mujeres. Hoy en día ellas trabajan más
que muchos hombres y necesitan de más fuerza física para las tareas diarias. Es
o no es otra buena razón para entrenar pesado!
Fuente:
Traducción copyright © 2003 Natalia Roggiero Barbieri
Texto copyright © 2003 Luiz Carlos de Moraes - Profesional de Educación Física
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