Uno de los mitos que está en decadencia, es la
musculación para personas de la tercera edad, mismo siendo con el objetivo de
hipertrofia. Musculación para personas de edad, sería teóricamente imposible,
porque las fibras musculares del tipo II son las que primero sufren los efectos
del envejecimiento y la pérdida natural del tejido muscular. Menos mal que
existen los que practican, necios de una cierta forma, e ignoran la edad y al
final acaba dando buenos resultados. Entonces, como respaldo viene la ciencia,
corroborando la sabiduría popular. McArdle - 98 cita experiencias exitosas de
hipertrofia muscular después de los 60 años con un aumento de fuerza variando de
107 a 227% respectivamente flexión e extensión de rodilla acompañado del aumento
de la sección transversal. La explicación, según McArdle, puede estar en
factores nerviosos y musculares. Es decir, hay respuesta de reclutamiento de
unidades motoras relacionadas a la hipertrofia y estímulo tanto de fibras
blancas como rojas, mismo en edades más avanzadas. Claro, estas respuestas
nerviosas son mejores o no, en proporción al estilo de vida, activo o no, que la
persona haya llevado en las décadas anteriores. Por eso, antes de elaborar un
programa de desarrollo de fuerza debe llevarse en consideración para quien es el
programa. El hecho de cumplir 60 años para una persona que ha sido activa toda
la vida, no quiere decir que de un momento a otro tenga que cambiar toda su
rutina. Es por eso que, una vez más, se justifica hacer hincapié en la
importancia de las evaluaciones funcionales.
La fuerza puede ser desarrollada con entrenamiento tanto con peso libre, como en
los aparatos de musculación, teniendo en cuenta que cada uno tiene sus ventajas.
Un argumento bastante fuerte a favor de la musculación para personas de la
tercera edad, al contrario de lo que mucha gente piensa, es la sobrecarga menor
en el corazón, analizado por el Doble Producto, dato que sirve para evaluar el
esfuerzo cardiaco. Es decir, se refiere al consumo de O² del miocardio. La
ecuación es el resultado de la multiplicación de la Presión Arterial Sistólica
por la Frecuencia Cardiaca. (PAS x FC). Sabemos que cada ejercicio provoca una
reacción diferente tanto en la PAS como en la FC dependiendo de la intensidad y
duración.
En los ejercicios aerobios, como respuesta normal, tanto la PAS como la FC
aumentan casi en la misma proporción y en la musculación, en series pesadas con
8 a 12 repeticiones, solamente la PAS aumenta, así también porque no hay tiempo
hábil para una respuesta de aumento de la FC. Esto puede ser una ventaja para
cardiacos. Por ejemplo. Digamos que un individuo esté corriendo en una
caminadora a una velocidad próxima a su Límite Anaerobio. Su PAS puede estar en
140 x 70 mmHg y su FC en 170 bpm. El Doble-Producto será entonces de 23800. Otro
día, el mismo individuo puede estar haciendo mucho esfuerzo con su PAS llegando
a 160 mmHg pero la FC no aumentará mucho; digamos que llegue a 110 bpm. El
resultado será de 17600. Si su serie fuese más pesada, su repetición será menor
y el tiempo hábil para aumentar la FC será menor todavía. Por lo tanto,
teóricamente, seguro. Así, si al individuo le gusta el ejercicio aerobio, esta
puede ser una información importante para recomendar, de una manera más segura,
la baja intensidad en las actividades aerobias, partiendo del principio que para
disminuir el Doble-Producto, o disminuimos la PAS o la FC.
Este factor, entre otras indicaciones, generalmente é utilizado para la
prescripción de ejercicio para personas que presenten dolor toráxico, a partir
de una prueba ergo métrica. Es decir, el Doble-Producto limita la actividad.
Digamos que un individuo tuviera presentado un dolor toráxico con un valor de
35000. La actividad recomendada podrá ser tanto aerobia como anaerobia, desde
que no llegue a dicho valor.
Es importante recordar que la reacción caracterizada por el aumento de la FC
puede estar relacionado a falta o demanda de oxígeno en el músculo cardíaco.
Para suplir esta falta de O², el recurso del cuerpo es el aumento de la FC.
Muchos problemas cardiovasculares en la actividad física pueden ser
desencadenados por el aumento de la presión arterial y/o de la FC.
Otro punto para recordar: Si, por ejemplo, tenemos un cliente cardiópata, puede
ser un error, basado en la teoría del Doble-Producto, prescribir, para la
musculación, series con muchas repeticiones y con poco peso, creyendo que lo
estamos protegiendo. Con menos peso las probabilidades que la FC aumente, pasan
a ser mayores y si la PAS aumenta, el Doble-Producto aumenta también.
McArdle 98 cita que el DP puede variar de 6.000 en reposo (FC = 50 y PAS 120 mm
Hg) a 40.000 (FC = 200 y PAS 200 mm Hg). Los ejercicios con los brazos pueden
aumentar estos valores si los comparamos con los ejecutados apenas con las
piernas.
Concluimos que para prescribir ejercicio y controlar la intensidad de modo
seguro, disponemos de muchos recursos tales como la FC, Límite Anaerobio,
Presión Arterial, Escala de Borg y Doble-Producto.
Fuente:
Traducción copyright © 2003 Natalia Roggiero Barbieri
Texto copyright © 2003 Luiz Carlos de Moraes - Profesional de Educación Física
Registro CREF1- RJ 003529 - lcmoraes@petrobras.com.br | lcmoraes@compuland.com.br |
|
|